martes, 9 de junio de 2020

La Liga de la Cuarentena



Han pasado casi tres meses de un periodo de aislamiento, que parece, no tiene fin.

            Hoy, el mundo se debate entre la indefinición de salir a la calle a buscar la vida, o seguir encerrado para conservarse sano, esperando un milagro y volver a la ansiada “normalidad”.

            El deporte no ha sido ajeno a este fenómeno. Hemos visto la postergación de torneos profesionales, Juegos Olímpicos que han perdido su nombre y su número por causas ajenas a la guerra, y competencias cuyo destino está en las manos del llamado “semáforo verde”, al menos en México.

            Así está la Liga MX, que en este periodo de “cuarentena” ha tenido más cambios que en años anteriores y ha levantado más polémica (sí, aun más) porque cada vez deja más dudas, y pierde credibilidad en su rumbo, estabilidad, organización y toma de decisiones.

            Terminar de tajo con el torneo Clausura 2020 después de 10 jornadas fue quizá la noticia menos grave entre las que se han dado a conocer como cascada durante las últimas semanas. 

            En un futbol donde se ha perdido la capacidad de asombro, Monarcas abandonó Morelia para irse a Mazatlán, Sinaloa, un estado donde han nacido figuras nacionales como Jared Borgetti, Omar Bravo y Francisco Rodríguez, pero donde el beisbol acapara el gusto de los aficionados.

            Una noticia que no debería sorprendernos si tomamos en cuenta que a diferencia de la mayor parte del mundo futbolístico, en México los equipos de futbol se mueven como franquicias y no como clubes, con el riesgo de venderse al mejor postor y sin importar un comino si hay arraigo en las plazas donde juegan o el aficionado es tomado en cuenta.

            Previo al cambio de equipo más brusco de los últimos tiempos, la Liga decidió terminar con el Ascenso/Descenso del futbol mexicano. La división de Ascenso en cualquiera de sus nombres siempre fue un espacio abandonado, echado a su propia suerte y las consecuencias de su poca solidez terminaron por desaparecerla de manera vergonzosa.

            Cualquier competencia que se presuma competitiva no puede perder un torneo que significa el alivio y la gloria para unos, y la angustia y el llanto para otros, instrumentos necesarios para alimentar la pasión del deporte. 

Es difícil pensar que en países como Inglaterra, Alemania, España o Italia sucedan rompimientos tan bruscos a la primera crisis y se deshagan de una división tan necesaria, donde siempre habrá ganadores y perdedores. Y donde subir y bajar siempre será la esencia del futbol mismo y no solamente proteger un negocio.

            Seguramente vendrán otros cambios de equipos y al reglamento, porque el futbol mexicano es así. Se ha mal acostumbrado a darle poca importancia al hecho de que el equipo favorito juegue mejor o peor cada semana, si sale campeón en el lugar 8, 10 o 12, o si produce jugadores y se les da continuidad para su crecimiento. Lo que importa es ganar, y si es fuera de la cancha, mejor aún. Y si con eso le das gusto a todos, que así sea.

            El aislamiento social continúa con su paso vertiginoso. Y mientras unos siguen luchando para librarse del virus, otros continúan pensando cómo crear nuevos síntomas para alargar la pandemia futbolística.

            Ojalá y el destino no nos alcance en el 2022 y que no tengamos que aprender la lección por enésima vez.

            

            

jueves, 9 de mayo de 2019

Los pecados del Barcelona desde 2010


Ninguna catástrofe llega sola. La derrota del Barcelona en Liverpool es consecuencia de varias cosas que se han hecho mal desde hace varios años, tapadas por los resultados y la presencia de Lionel Messi, y que tocaron fondo en la cancha de Anfield.

¿No me creen? Estos son los pecados que se han cometido en el Barcelona desde 2010:

-Querer romper de inmediato con el proyecto deportivo que tantos éxitos habían dado en los 13 años anteriores y apostar por el modelo “Real Madrid”

-Llevar a Zlatan Ibrahimovic en el momento inadecuado y sin consultarle al técnico.

-Olvidarse de los productos de la Masía y hacer a un lado jugadores como Thiago Alcántara, Bojan, Delefou, Tello, Bartra, entre otros.

-El poco apoyo directivo que recibió Pep Guardiola en la temporada 2011-2012 que derivó en su salida al final de la misma.

-Haber puesto a Jordi Roura como DT interino a principios de 2013 tras la enfermedad de Tito Vilanova, y la consecuente y humillante derrota ante Bayern Munich en semifinales de Champions.

-La intempestiva elección de Tata Martino como DT y haberle permitido que impusiera a todo su cuerpo técnico. ¿Quién lo llevó? Sigue siendo un misterio.

-Neymar: El despilfarro y el escándalo por la contratación de un jugador, que cuando se aburrió de la fiesta y de estar detrás de Messi, se fue por el dinero catarí.

-La paulatina perdida del estilo de juego blaugrana y la llegada del pragmatismo. Juego vertical y directo, menos posesión y menos toque, pases largos y contragolpes. Y claro, “la pelota siempre al 10”.

- El gasto por jugadores inanes y fugaces.

-La llegada de Coutinho por 180 millones de dólares. El jugador más caro de la historia del club. Mucho ruido y pocas, muy pocas nueces.

-Ver, como si no pasara nada, al odiado y acérrimo rival ganar cuatro Champions en 5 años.

-0-4 ante el PSG, 0-3 ante la Juventus, 0-3 ante la Roma y ... 0-4 ante el Liverpool. 

Y mejor ya no le sigo...










jueves, 3 de enero de 2019

Cuatro años sin Gustavo Cerati


(Nota escrita para la pagina de TV Azteca Noticias en septiembre de 2018)

Hace cuatro años, la ciudad de Buenos Aires era testigo de una luz que se extinguía.

Un destello que permaneció encendido durante mucho tiempo y no se sabía si algún día regresaría a la faz de la tierra.

Gustavo Adrián Cerati Clark batalló desde 2010 con un coma producto de un accidente cerebrovascular que lo tuvo postrado cuatro años en una cama de hospital. Si algún día despertaba, su vida no iba a volver a ser la misma. Pero millones de fanáticos de Soda Stereo y de su carrera como solista mantenían la esperanza de que su ídolo abriera los ojos una vez más.

Pero ese día nunca llegó.

Esa noche trágica del 15 de mayo de 2010 donde se desvaneció en un concierto en Caracas Venezuela, Cerati terminaba la primera etapa de su disco “Fuerza Natural”, el más controvertido de su carrera como solista. Sus ojos cansados tras la última canción, “Lago en el Cielo”, ya presagiaban un largo reposo, pero contrastaban con una sonrisa que no imaginaba que era el principio del  fin.

Habían quedado atrás los días del reencuentro de Soda Stereo y la intensidad emocional que les llevó recorrer ocho países, recordando las viejas glorias que convirtieron a la banda en la más importante del rock latinoamericano, al menos en los ochenta y noventa, y a Cerati en un icono de la música en español.

También una vertiginosa etapa sin Soda, donde Cerati recorrió varios ritmos musicales y su vida personal daba vueltas como un remolino, dándole en 2006 un primer aviso con una trombosis que no tuvo consecuencias fatales.

Cuatro años de distancia sin él parece mucho tiempo. Pero para Gustavo Cerati es un poco más que una eternidad.

domingo, 13 de mayo de 2012

Un poco de Dylan

(Una pequeña reseña de Bob Dylan con respecto a su visita a México. Gracias a los amigos de Arabronx Style)

http://arabronxstyle.com.mx/blog/dylan-el-mito-eterno/

viernes, 27 de abril de 2012

El doloroso adiós


L a mitad del mundo lo lamenta. Una cuarta parte guarda silencio y el resto respira aliviado. Josep Guardiola deja al Barcelona, club que durante tres años bajo su cargo, reivindicó la manera de hacer un futbol, que además de estilístico, dejó 13 títulos en esa cantidad de tiempo.
                Valdéz, Puyol, Piqué, Busquets, Xavi, Iniesta y Messi, acompañado de algunos otros nombres que redondearon toda una época fueron ciertamente los principales actores sobre el campo de un concierto que maravilló una y otra vez cada fin de semana al Camp Nou y a los estadios de Europa. Pero fue Guardiola el que los conjuntó, el que los convenció de una misma idea y de una manera de ver el futbol, llegando a un estilo casi perfecto que rápidamente se diferenció de los rivales.
                Para muchos podrá ser aburrido jugar y tocar demasiado la pelota a ras de piso para llegar al área contraria con eficacia y meter en promedio cuatro goles por partido. Para Guardiola no.   Ese fue el método y la forma, algo extraña para muchos en estos tiempos donde manda el futbol directo y sin escalas. Pep puso esa manera de ser como requisito indispensable para pensar, para soñar,  pero también para ganar partidos y levantar trofeos, sabiendo que una cosa no tiene porque estar peleada con la otra.
                Fueron tres años donde se tuvo que soportar la insolencia de un rival vestido de blanco acostumbrado a ser el único grande y que por ello, no permite soberbias ajenas, que trata de robar cada vez que siente que le quitan algo y que esta vez no le quedó tratar de minimizar hasta la saciedad. Incluso, cuando la guerra sucia estaba en su apogeo y parecía caerse en un mar de de declaraciones, Guardiola respondió con el único guante blanco permitido durante el duelo, el buen futbol, la superioridad sin discusión y marcar una hegemonía.
                Pero no todo es miel sobre hojuelas en esta historia. El entrenador y jefe se tuvo que hacer de enemistades y dejar muertos en el camino que le hicieron ganar pocas simpatías ante la opinión pública y una fama de implacable. Dentro del estilo y gusto futbolístico que tanto le dio resultados, la disciplina y no tolerancia en el vestuario no cayó bien en muchos, llámense Ronaldinhos, Decos y después los Etos y los Zlatan. Fueron puntos de los que hasta la última conferencia fueron la discordia en el interior del club.
                Párrafo aparte merece Lionel Messi, quien ha crecido a la par del hombre que lo puso como el gran referente por encima de cualquiera y que no se equivocó.  Piedra angular y regular en cada uno de los 13 títulos, la “Pulga” le debe mucho del crédito al entrenador que creyó en él y lo encumbró hacía la cima. Pero es cierto que también Guardiola le debe mucho. Una dupla técnico-jugador que será difícil de repetir.
                Josep Guardiola se va. A territorio sabático o al mundo británico. Se cansó de todo y de todos, pero más de ganar y convencer. En territorio blaugrana hay huellas que nunca se podrán quitar nunca.

lunes, 9 de abril de 2012

Jornada 14

Se acerca la recta final. Fin de semana de clásicos, el Norte domina con su futbol, sus grandes jugadores y su afición. El Sur muere de aburrimiento, sin que nadie destaque o terminar de dar un golpe definitivo.

Cruz Azul pide a gritos y desde ahora, un cambio. La Copa Libertadores será su único escape en lo que resta del semestre. Las piezas parecen rotas en un equipo que no termina de convencerse a sí mismo. Mismo caso que en Chivas, donde el estado anímico por el efecto Cruyff parece haber terminado y las carencias futbolísticas han vuelto a ser evidentes. De Pumas, ni hablar del tema.

El Atlas vive la agonía más grande de todas en la lucha por el no descenso. Su falta de gol y los múltiples empates que han tenido en la temporada, han hecho que su salvación aún este viviendo horas extra. Estudiantes Tecos ha resurgido, más por lo que el cuadro rojinegro ha dejado de hacer, y rescató un milagroso empate el fin de semana.

El Clausura 2012 vive su recta final y el mejor futbol se encuentra en una sola ciudad. Monterrey contrasta con el resto del país por la manera de vivir el futbol y el arraigo de sus equipos demuestran a la hora de salir a la cancha y de hacer las cosas tanto dentro como fuera del estadio.

Santos y Tijuana levantan la mano. El equipo de la Laguna es líder general, con una delantera demoledora. El equipo de Mohamed combina el buen juego con la garra. De esta forma, la liguilla parece cargarse para ese lado del país.

La liguilla busca a sus invitados para la liguilla. A continuación, un top 8 de los que son para el autor de este blog los mejores equipos del momento sin importar su lugar en la tabla. Los lugares y los motivos no se discuten.

8) Pachuca.- Un equipo voluble, tanto en su forma de jugar como en resultados pero con un plantel que resuelve partidos. Si bien su fortaleza desde el torneo anterior son los encuentros como local, esta vez han ganando puntos valiosos como visitante. Algo que para la contabilidad del final del torneo puede ser importante.

7) América.- Fundamental haber ganado el Clásico ante Chivas. Pero siguen imponiéndose a equipos de media tabla hacia abajo. Viene el líder Santos y con ello, otra prueba importante. La dependencia en Benítez sigue latente en un plantel que sigue mostrando sus límites. ¿Qué será de Vizcarrondo?

6) Jaguares.- El regreso de un equipo cuyos resultados no justificaban el buen juego que venían realizando. Con sus armas ofensivas darán batalla. Por lo menos, ya se metieron a la pelea por entrar a la liguilla.

5) Tijuana.- Motivación de un equipo que ha dejado el descenso y aspira a más. Plantel para calificar tienen. Garra también. Podrían pagar la novatez, pero ahí están. Para pelearle a cualquiera.

4) Morelia.- Un bajón en su juego que preocupa. A pesar del buen plantel que tiene, algo se rompió en su sistema en las últimas jornadas. El poco rendimiento individual que exhiben muchas de sus piezas claves podría ser un peligro en esta recta final de la competencia.

3) Santos.- El líder general se encuentra en el tercer sitio. Sus armas ofensivas resuelven todos los partidos, pero falta ese equilibrio necesario de medio campo hacia atrás. Viene América y con ello, pensar ya en calificar primeros.

2) Tigres.- La derrota ante Rayados dolió. Pero eso no quita el potencial de su plantel y cómo explotar sus armas de medio campo hacia al frente en el momento necesario. Ricardo Ferretti hará todo por corregir esos detalles que afectan al equipo y se morirá con su estilo.

1) Monterrey.- Los Rayados están de regreso. El efecto Suazo hizo lo suyo y el hecho de jamás renunciar a su sistema de juego colectivo han devuelto al equipo de Vucetich a su máximo nivel. Mención aparte merecen Aldo de Nigris y César Delgado. Son una vez más, el equipo a vencer.

De regreso

Este lugar es especial para mi. Espero que dure. A veces que la inspiración se va y que las palabras se quedan cortas. Mis temas por ahora serán futboleros.


sábado, 17 de septiembre de 2011

El problema de no saber lo que se es



El América está atrapado en el limbo. Está en el olvido. Hoy sufre estar en los últimos lugares de la tabla y muchos señalan al técnico y a los directivos como los culpables, pero ¿hoy por hoy sabemos lo que es además de un mero equipo de futbol?

Los que todavía lo quieren, sienten vergüenza, enojo, molestia y hasta pena por el. Los que lo odian, ya ni lo hacen porque no hay argumentos para sostener ese sentimiento. Entonces, ¿qué es lo que ha perdido el América a través de los años?

Qué lejos están esas épocas de los sesenta, cuando el “Tigre” Emilio Azcárraga Milmo lo adquirió y con jugadores extranjeros, lo puso como el gran contrincante del campeonísimo Chivas. O en los setentas, cuando llegaron elementos de la talla del otrora leyenda Carlos Reinoso y un delantero llamado Enrique Borja. O los ochenta y noventa, la mejor etapa del club, la de los títulos, la de los caprichos, la de las polémicas, la del conjunto soberbio y prepotente.

Hoy América ha perdido memoria, porque sobre todo dentro de la cancha no sabe lo que quiere. Parece más un instrumento de poder, un método de mercadotecnia, una vía de relaciones públicas que un equipo que anime un campeonato deportivo.

Hoy las notas que los medios de comunicación le dedican parecen más de costumbre, de tiro al blanco y de venta, que por los argumentos deportivos que generan. Personajes van y vienen, pero no hay un revulsivo que lo haga ser lo que algún día fue, ni una persona que se interese realmente en recuperarlo.

Antes el dinero era factor. Hoy los “Millonetas” no existen. Antes no se escatimaban cifras para traer a este o a aquel, que bajo observación o aprobación, era digno de pertenecer al club. Hoy no hay exigencia o un estándar para traer a jugadores de calidad, y sí, nombres cuya carta vale tres pesos.

Por eso, en lugar de andar preguntando por el técnico de moda y buscando culpables, América debería rascar en lo más profundo de su pasado, ese que antes generaba miedo, odio y respeto, y que hoy no mete ni diez mil aficionados al Estadio Azteca. Y si no saben a donde van, que sus seguidores se lo recuerden. Porque del mero nombre, no se puede vivir.

domingo, 29 de mayo de 2011

Orgullo y gloria



Hay momentos en donde la vida te da y te quita cosas. Periodos de tiempo donde te arrebata la tranquilidad y te pone al límite. En esta semana he querido reír, llorar, gritar, he contenido el aliento, ya que mi enojo y mis emociones a veces rebasan la cordura y rayan en la locura. Entonces, lo que más importa se reduce a lo mínimo y las cosas pueden perder su sentido.

Por ello, la necesidad de encontrar un bálsamo ante tanta sensación explosiva me permite ver las cosas desde la subjetividad. Y justo en ese trance, aparecen Pumas y Barcelona, para devolverme gran parte de esa motivación, sobre aquello que vale la pena escribir, precisar, comentar, criticar. Regresar a esa parte del futbol que más te mueve y más te identifica.

Han pasado ya seis días de la coronación en CU. Las esperanzas de que Pumas levantará el trofeo una vez más estaban intactas. Los de Memo Vázquez defienden las formas de toda una temporada y dominan en el comienzo. Llega la primera jugada dudosa es una falta dentro del área. Convierte Palencia en gol y se abre el marcador.

Morelia toma la pelota y no la presta durante un buen periodo de tiempo. Penalti que sí es y que no es. Silencio en CU. Otra pena máxima que no es y que sí es. Cosas del futbol. El visitante empata y sí, hay que decirlo, es mejor sobre el campo.

El complemento es una vía de recuperación para el local. La cantera se luce y se adueña de la pelota. Las cosas parecen regresar a su cauce. Pero Morelia no se rinde y da dos avisos casi mortales. Sin embargo, un espacio, una genialidad de Javier Cortés, digna de dar la vuelta al mundo y el gol que marca la coronación de un equipo que fue mejor toda la temporada, que nunca se traicionó en los momentos más importantes, ni siquiera en el terror de verse superado.

De ahí a Wembley. El drama de los cuatro partidos ante Real Madrid quedó atrás. Barcelona va por su historia frente a uno de los mejores equipos de la época. Manchester United comienza el partido con vértigo, aprieta, intenta robar los primeros minutos, pero no saca renta.

Pero sólo era cuestión de minutos, y también de pases. El equipo de Guardiola toma el control de las cosas y el guión se repite. Ya lo hemos visto. Iniesta, Xavi, Messi, tic, tac, tic, tac, llegada al área. La portería rival se salva en dos ocasiones y el partido cambia.

Cuando el espacio se abre y cae el primero. Pedro- vía- Xavi. Un gol que reflejaba ya las distancias entre uno y otro, y parece que no hay dudas en el campo. Incluso, cuando minutos después Ryan Giggs recibe un dudoso balón en el área y se la da Wayne Rooney que le pega de gran forma para empatar. Un premio grande para alguien que estaba recibiendo golpe tras golpe

El complemento siguió la tónica y lo demás fue consecuencia. El tic-tac se interrumpe porque Messi aparece eludiendo rivales y ante una zaga que no hace más que contemplarlo, el argentino le pega de gran forma. 2-1. No hay respuesta para ello.

El encuentro da para que aparezcan los fantasmas. Y esta vez no hablamos de Iniesta. Tras dos salvadas de Edwin Van der Sar, un apagado David Villa se presenta como participe del abrumador ritmo de sus compañeros, y en un recurso de auténtico crack, pone la pelota en el ángulo para el 3-1 definitivo. No hubo para más. La mayoría se alegró, la minoría ardía de envidia y de coraje. Pero Barcelona ha escrito una página histórica, retocada con su futbol y engrandecida por sus hazañas en el campo y su superioridad manifiesta.

Suena descabellado comparar a Pumas con el Barcelona. Pero justo esta semana, los dos equipos que más despiertan sensaciones en el autor de este blog, salen y demuestran que el orgullo, la dignidad y el estilo no se puede perder, muchos menos vender, por tres pesos. Por eso, lo demás sale sobrando.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Cuando el cuento terminó...


Y colorín, colorado. Terminó la maratón Barcelona vs Real Madrid. Podrán seguir las lágrimas de los merengues y decir cualquier cosa: que si los árbitros, que si la mafia que es la UEFA, que si todos están en contra. Pero a fin de cuentas, el conjunto de Chamartín perdió algo más que una semifinal de Champions, la dignidad y la clase.

Estos cuatro partidos, con toda la parafernalia que nos vendieron, quedaron a deber en cuanto a nivel futbolístico. Cuatro duelos frente al mismo rival en un periodo de 18 días, es demasiado. Vivimos tiempos en donde ganar es lo único que vale, sin importar a qué precio. Y los dos terminaron a matarse, a arrancarse las entrañas. Y en ese sentido, pese a todas las acusaciones, resultado de la frustración de sentirse derrotado, el Real Madrid salió peor parado.

El Barcelona fue mejor porque no perdió el estilo, pese a que hubo circunstancias que lo pudieron haber obligado a ello. Si tuviéramos que apuntarles un pecado, tendría que ser ese, el haberse enganchado de tú a tú en un pleito dentro y fuera de la cancha donde el rival quería sobrevivir a base de uñas y dientes. Eso hizo que viéramos, por momentos, la peor versión blaugrana de los últimos tres años.

El partido de vuelta de la Champions en el Camp Nou nos dejó varias cosas. ¿Qué con este equipo el Real Madrid puede atacar a su acérrimo rival e ir al frente? Sí. Pero que también, jugándole así, de igual a igual, sin experimentos raros como el trivote o sin un perro de presa cuidándole las espaldas a Lionel Messi llamado Pepe, el Barcelona sigue imponiendo condiciones.

El resultado de un sólo partido puede ser circunstancial. Mientras los merengues siguen ( y creo que seguirán) discutiendo el gol anulado a Gonzalo Higuaín, habría que ver más allá de la mera acción o error arbitral. Barcelona, durante el primer tiempo jugó con la necesidad del rival, tuvo su acostumbrada y abrumadora posesión de la pelota, generó siete disparos al arco rival y, gracias San Iker Casillas, el conjunto madridista no se llevó en ese primer periodo una goleada de escándalo como la de hace algunos meses. ¿Cuántos disparos tuvo el Madrid en ese primer lapso? Ninguno. En el saldo al término del partido, pese a todo, la cosa no cambió mucho: 12 del local, TRES del visitante.

Con la obligación de atacar y buscar goles, el Real Madrid no se guardó nada para la vuelta. Salvo el disminuido Kaká, que comenzó el partido en lugar de Mesut Ozil, presentaron su mejor arsenal ofensivo. Estaban ahí Cristiano Ronaldo, Di Maria, e Higuaín que también entró por Benzema. Y aún así, los de Mourinho impusieron un inusual récord de faltas cometidas en un sólo partido, con 31. Algunos dirán que el Barcelona fingió esas acciones o al menos la mayoría, pero 31 son demasiadas. En fin, datos para los amantes de la estadística.

Terminó pues, el maratón Barcelona vs Real Madrid, y hay dudas por ambas partes. La continuidad de los técnicos, en veremos. De lado catalán, pese a tener prácticamente amarrada una nueva liga y la posibilidad latente de ganar una nueva Champions League, Joseph Guardiola parece no encontrar en el actual presidente del club, Sandro Rosell, la química y el hambre necesarias para seguir con el proyecto. Y en Madrid, pese a algunas indignadas voces (no todas) que piden la salida de José Mourinho, por todo lo que ha pasado, el mito puede más que la substancia, y su permanencia dependerá de qué tanto puedan ofrecer ambas partes, tanto la directiva como el entrenador. Sólo el corto tiempo pondrá a cada uno en su lugar y podemos pensar en el futuro.



jueves, 28 de abril de 2011

Dos días de Madrid



(reseña especial para TVC Deportes adaptada al blog)


Una eliminatoria de vértigo y llena de pasión futbolística rodeó durante dos dias la capital española con los dos equipos mas mediáticos de la actualidad, Real Madrid y Barcelona. Luego de un empate con sabor a poco hace apenas diez días y la conquista de la Copa del Rey por parte del conjunto merengue, el tercer capítulo del clásico español levantaba muchas expectativas sobre todo por los cruces, dimes y diretes que se profesaron los dos técnicos, José Mourinho y Joseph Guardiola. ¿Quién tiene la razón? ¿Quien es más triunfador? ¿Quién es más inteligente? Esas cuestiones llenaron los espacios de los medios de comunicación que esperaban que cada equipo luchara desde su trinchera.



Martes 26 de abril.- Real Madrid entrena en Valdebebas. José Mourinho entra a la conferencia de prensa y desata el primer explosivo , refiriéndose a Guardiola: “Yo no había conocido a alguien que criticará un acierto árbitral. No tengo pócimas para vencer al Barcelona, trabajo de manera honesta. Soy el mismo que perdió con ellos hace cinco meses. El ha empezado un nuevo grupo criticando a los silbantes. Pero el es así porque no está contento a raíz de lo que pasó en Stamford Bridge, en aquel partido ante Chelsea”.



Con la noticia de la ausencia definitiva de Andrés Iniesta, Barcelona se presenta a la práctica en el Bernabeu. Cansado de la presión y del acoso que significa la cita de Champions League, Joseph Guardiola no perdió tiempo, y en la misma sala del inmueble de Chamartín respondio de manera rasposa, las palabras de su contraparte: “Nos enfrentaremos en el campo, afuera ya me ha ganado. Le regalo su Champions particular, que la disfrute y se la lleve a casa. En esta sala él es el puto jefe, el puto amo y no quiero competir en ningún instante. Si nos ganan es porque son mejores. Pero nosotros defendemos un estilo, una manera de jugar”. La guerra estaba declaraba y efectivamente, no había más que hablar en el campo.



Miércoles 27 de abril, Estadio Santiago Bernabeu. Comienza el partido y cada uno sin salirse de su estilo. Barcelona toca y mantiene la pelota, Real Madrid a la zaga, con el multicitado trivote y con el contragolpe como su arma letal. Salvo atajadas aisladas de Casillas y Valdés, nadie se atreve a pisar el area contraria con claridad, y el frío futbolístico con el que termina el primer tiempo contrasta con la calentura que vendría minutos después.



Los jugadores de ambos equipos se enfrascan en golpes cuando van al vestidor y en la repartición se va expulsado el arquero suplente José Manuel Pinto. La amenaza está lanzada para el resto del partido.



Segundo tiempo. Luego de los roces y algunas protestas airadas, llega el escándalo. Al minuto 62, el Madrid se queda con 10 tras la expulsión de Pepe. Un molesto José Mourinho se va a la tribuna luega de una protesta al cuerpo arbitral y sonríe irónicamente viendo el acontecer del encuentro. Lo demás, fue consecuencia. Gran jugada de Ibrahim Afellay y remate de Lionel Messi para el primer gol. Otra jugada individual del argentino y el partido queda sentenciado. Dos a cero.



Los de la Casa Blanca no lo podían creer. Una vez más y con la costumbre de no perder absolutamente nada, Mourinho, genio y figura, enfrenta a la prensa y hace un nuevo ataque hacia el rival. Y las voces del Real Madrid, reflejan la frustración:



"Tienen un equipo fantástico (el Barcelona). Conozco a muchos catalanes y son gente honesta. Estoy seguro de que no les ha gustado ganar así. Porque ganar de esta forma no tiene el mismo sabor. Espero que un día Guardiola tenga la oportunidad y el placer de ganar una Champions entera, sin escándalos”.



Esa fue la historia de Madrid. Falta un capítulo más. No habrá tregua para los dos de aquí al próximo martes, pero tampoco quedarán huellas sin llenar. Estamos viviendo la consecuencia de cuatro trepidantes partidos que serán escritos en la memoria por ser el reflejo de dos estilos que se contraponen entre sí.


jueves, 21 de abril de 2011

Un Derby a la mitad


Que difícil es hablar o escribir de un tema cuando se es subjetivo. Los gustos no se discuten, las opiniones tampoco.

Ha pasado ya la mitad del camino de los cuatro encuentros del discutido derby español Barcelona vs Real Madrid, versión 2011. Aún trato de encontrar las palabras precisas para no ser demasiado pasional o extremadamente frío. "Los resultados hablan por sí solos", podrían alegarme. "Sólo vale ganar", sí también. Pero no le daré la espalda a esa parte de la historia que me apasiona o que me envuelve sin que me de cuenta.

El futbol se ha vuelto algo tan frío en su sentido real, en todo lo que lo rodea, en lo que todos los días leemos en los diarios o en el internet, que creemos que las historias son precisas y no permiten reproches. Ya no existe la emoción de ver que hay más allá de la estadística porque sólo vale el resultado. Y en eso se basa la moda y los héroes del momento. No importan el cómo y el porqué. Ahora la táctica es dueña y señora. Nada vale más.

Sábado 16 de abril.- La sensación del primer partido me deja algo extraño. El Barcelona sale al campo de juego con un aire de superioridad, pero no se traga los centímetros que le corresponden. Enfrente, el equipo de casa, el burgués que se pone el sombrero, se arregla el maquillaje y las uñas, el que ha gastado muchos millones de euros para crear "una producción de dibujos animados" (palabras textuales de su director deportivo), no despierta ninguna emoción y sólo camina en el campo, inoperante. Segundo tiempo aparece el Barcelona de siempre y todo el madridismo tiembla. Una, dos o tres oportunidades de gol, hasta que una llave digna de la lucha libre mexicana le da al Barcelona un penalti. Messi cobra y Casillas no llega. Uno-cero. Mourinho se acuerda de que tiene a Ozil y lo usa para explotar los espacios. Falta dentro del área del Barcelona y todos dudan. Demasiado tarde. Penalti que Cristiano cobra y adentro. La estrategia a los de blanco les salió relativamente bien, al menos "ya no perdieron". Pero la distancia sigue siendo de ocho puntos. Partido de poco brillo, pero parece que todo se guarda para el miércoles.

Miércoles 20 de abril.- ¿Dónde está el Barcelona? ¿Alguien lo ha visto en los primeros 45 minutos? Mientras la desesperación aumenta, varios pares de piernas color blanco se empeñan en dar patadas y los blaugrana cae en el mismo tenor. Un tal Pepe amenaza con un remate de cabeza que se estrella en el poste y el tal Cristiano no define bien una jugada que Pinto saca en la línea. Preocupación, demasiada preocupación. Segundo tiempo, las cosas cambian. El equipo de Guardiola ha vuelto a ser el mismo, avanza, hace paredes, empuja, toca, toca, toca (creo que esta historia ya la conté)... Messi quiere pero no puede... bueno, sí puede, esta vez con un pase y otro más a la red...pero la bandera se levanta al fuera de lugar...tic toc, tiki, tiki...avances cada vez mayores... pero los disparos de Iniesta y esa mano de Iker. Sólo a centímetros, con relatividad. Tiempo extra y todo puede pasar. Y pasa...De Maria mete un centro que remata de cabeza Cristiano. Uno-cero... así. Desde que Guardiola es el dueño del banco no había sucedido algo igual, los momentos se acortan y la reacción tiene más angustia que esperanza. Pitazo final y se terminó. El resto, por ahora, es lo de menos. La corona, literal, está abollada.

Dos días donde la historia de una temporada cambió... al menos para la mayoría, que ahora resulta que se pinta de merengue y que han salido de su escondite. Muchos apuestan a que el ciclo de este Barcelona ha terminado, éste que ganó seis títulos en un año, que sobre todo convenció, en tiempos complicados, con un futbol hecho a ras de césped de que siempre sí es posible jugar bien y ganar, y que además le dio siete jugadores titulares a la España campeona del mundo, con el estilo bien aplicado desde territorio catalán.

¿Ha terminado? ¿Acaso se nos viene la moda del "trivote"? ¿De anular y destruir al adversario para ganarle? ¿Volvemos al debate de que todo es válido con tal de ser campeón? ¿Hasta dónde empieza el respeto por la pelota, por el juego, y hasta donde por el resultado? ¿Es más fácil emular lo destructivo y lo práctico por encima de lo constructivo, porque se es más eficaz? ¿Qué vale más para el aficionado? ¿Cómo se gana mejor? ¿Cuánto valen 400 millones de euros?

Estamos al filo de la navaja de las dos tendencias más importantes del futbol, y cada una de ellas tratará de convencernos de llegar hasta el final. La que salga mejor librada amenaza con establecer los parámetros y las modas de los años venideros. Porque, Jorge Valdano dixit, este deporte sólo te da la razón cuando los resultados así lo avalan. Es decir, que el fin justifica los medios, y a la vez no.

El vértigo de este derby espera por dos capítulos más. Que gane el buen futbol. Que este sentido de subjetividad no sea en vano.

sábado, 16 de abril de 2011

Necaxa o la costumbre del olvido

Dos años después de aquel partido en el Azteca, la tortura y las lágrimas regresan. Esta vez no fue el hermano América. Ni siquiera San Luis. Necaxa vuelve a la Liga de Ascenso, con el orgullo herido, la cara rajada por los golpes y la caída que dejan los propios errores.

Un regreso poco grato, pero justo. Diez y seis derrotas en 32 partidos, y solo 7 victorias en el mismo periodo de tiempo que dejó tres directores técnicos, varias dudas, algunos caprichos y culpables.

Los pocos pero recalcitrantes y añejos aficionados lo saben. Este club, el verdadero, murió desde principios de los 70, justo el día en que decidieron transformarlo en el Atlético Español. Atrás quedaron las épocas gloriosas de los Once Hermanos, del Pichojos Pérez, de Dante Juárez, del triunfo histórico al Santos de Pelé. El equipo que le dio identidad a un pueblo y a un sector de la población que con orgullo se declaraba necaxista.


Aquellas en donde los verdaderos electricistas mantenían al equipo pero poco a poco fueron siendo una carga, entre sus propios problemas y lo que significaba sostener un equipo de futbol. Ahí comenzaron toda clase de deudas, sobre todo con la nómina de jugadores, y el declive.


Luego de un paro laboral, que entre otros, encabezó Carlos Albert, en 1971 los electricistas vía gobierno cedieron el equipo a un grupo de españoles. El nuevo club se llamó Atlético Español. Pero como este último heredó las deudas y los contratos del Necaxa, se vieron obligados a jugar en un estadio tan grande como el Azteca. Sin dinero, sin afición y sin identidad.


Durante los 11 años de su existencia, ni siquiera con un subcampeonato ante Cruz Azul pudo el Atlético Español superar su promedio de 300-400 personas por partido y el equipo se fue perdiendo hasta que por arte de magia, regresó el Necaxa en 1982.


Y no pasa nada. Sus seguidores desaparecieron con el tiempo o se mudaron a otros equipos, y el club como tal se devaluó ante los pobres resultados, con una imagen gris y sus amenazas constantes de descender. Fue entonces en 1988 que Televisa, ante las nulas ofertas de compra, decide hacerse cargo de la institución. Los "Rayos" desplazaban a los "electricistas".


La década de los noventa llegó y el club mostró señales de mejoría, aunque faltaban las buenas noticias. Dos etapas de pocas nueces con los técnicos argentinos Eduardo Luján Manera y Roberto Saporiti dieron sin embargo una base importante de jugadores que tenía ya al ecuatoriano Alex Aguinaga y al chileno Ivo Basay.


En 1995, con Enrique Borja en la presidencia, Manuel Lapuente en la banca, y figuras nacionales como Ricardo Pelaez y Alberto García Aspe, el equipo se apuntala y logra su primer campeonato ante Cruz Azul. Un año después, una victoria ante los Toros de Celaya (curiosamente heredero de aquel Atlético Español), con todo y Emilio Butragüeño, les da un bicampeonato impensable. Un subcampeonato en 1996, un titulo más de liga, de visitante ante Chivas, en 1998 y el tercer lugar del primer Mundial de Clubes de 1999, lo confirman como "el mejor de la década", según algunos. Pero aún así, las cifras en la tribuna seguían sin reflejar esos logros. Sólo 5 mil aficionados de promedio en el Azteca en temporada regular.


Entonces, la apuesta importante. En 2001 y de la mano de Justino Compeán, el ahora presidente de la Femexfut, llega un proyecto para cambiar al club a Aguascalientes, con un nuevo y moderno estadio y una estructura deportiva sustentable. Los activos formarían parte de Televisa, pero la administración, los gastos, las ganancias y perdidas las absorbería un fideicomiso local.


En 2003 se realiza el sueño y el club se muda. El Estadio Victoria, de 25 mil aficionados, abre sus puertas, con llenos en todos sus partidos de su primer torneo, el Apertura 2003. Parecía, por fin, el resurgimiento.


Trece torneos cortos después, Necaxa sufre las consecuencias de pobres resultados deportivos. Solo tres calificaciones a la liguilla y dos descensos han bastado para que a casi ocho años de su mudanza a tierras hidrocálidas, ya se piense en un nuevo hogar y empezar de cero, con otros nombres y otro destino.


Puede ser Cuernavaca o el fin del mundo. Pero si sus mismos dueños no se dan cuenta del olvido en que ha caído este equipo y como lo han matado en sus entrañas, difícilmente sobrevivirá a su suerte. Una de las tradiciones más añejas del futbol mexicano que hoy más que nunca, navega sin rumbo fijo.







Volvio el blog de OZamo

... sólo pido que ojalá y dure

viernes, 30 de abril de 2010

Alguien sabe dónde está OZamo

...Se perdió en la nada....algún día regresará...

viernes, 1 de enero de 2010

2009 o el giro impredecible

Hoy que vivo la primera hora del 2010, recuerdo el año que pasó como una escala importante de mi vida.

Ojalá y todo fuera como el 2008 y 2009. No sólo fue el viaje a Argentina y la intensa experiencia de vivir la inquietud e incertidumbre de no saber quién eres en territorio extraño, sino hacia dónde puedes enfocar tu vida.

Suena loco o exagerado, lo sé, pero regresar a México fue un viaje muy extraño. Y no lo digo por las nueve horas y media de vuelo desde Buenos Aires. A veces pareciera que pasaron tres o cuatro años y no uno del que estuve alejado. Mucha gente que te ve con extrañeza, otros que quizá no les parece que "me haya ido tanto tiempo". Personas que esperaban otra cosa de mí y "amigos" que no lo son más...o que quizá nunca lo fueron.

Regresar sin embargo, fue confirmar muchas cosas que percibí fuera de estas tierras. Puedo decir con orgullo que, pese a todo, el 2009 fue cosechar lo que sembré fuera de aquí, que me siento mucho mejor, que nada en mi vida nada está dado por hecho pero tampoco por perdido y que el futuro me pinta mejor.

La verdad es que aún extraño estar por Buenos Aires, recorrer muchos lugares de por allá, convivir con los amigos y sentir el ambiente futbolero que se respira cada vez que uno va al estadio. Pero también veo a mi país de manera diferente, con un futuro interesante por delante a pesar de todo lo negativo que se le pudiera encontrar. Todo menos en el futbol, donde quién sabe que pueda ocurrir por tierras africanas.

En fin, todas estas líneas que escribo ahora son para agradecerle al 2009 que me haya hecho más fuerte a pesar de las negativas, a pesar de las angustias, a pesar de los desencantos y a pesar de las decepciones, pero con la lección de que nada puede ser peor si me dedico a vivir mi vida y a perseguir todo eso que quiero.

Feliz 2010. Que sea para bien de todos.

domingo, 11 de octubre de 2009

Euforia futbolística


Pasó la tormenta, pasó el pesimismo. La selección mexicana se clasificó al Mundial de Sudáfrica y desató de nueva cuenta la fiesta de miles de aficionados que en un momento de la eliminatoria no lograban entender el paso de un equipo que no tenía ideas ni rumbo.

México está en el mundial, más apegado al estilo Javier Aguirre, con garra, con fuerza, con tamaños (por no querer decir "huevos") que al buen futbol. Pero bueno, se está calificado y eso es lo importante.

El partido de este sábado ante El Salvador en el Azteca, se sabía que México era difícil, casi imposible, que no ganara. Y eso pasó. El primer tiempo fue hasta aburrido ver como la selección hacía lo que quería, y hasta lo que no quería, con un rival sin sistema de juego y sin fuerza, siquiera para tirar una patada o intentar bajar de ritmo a un jugador.

En el segundo tiempo, México decidió cerrar la fiesta con tres goles y el lujo de ver a dos jugadores mayores de 35 años (Blanco y Palencia) lograr dos de esas anotaciones. Misión cumplida.

Me pregunto ahora, ¿qué es lo importante de ir a un mundial? ¿Qué es lo que importa a la hora que el aficionado viaja miles de kilómetros y ve a una "selección nacional"? ¿Se conforma con muy poco, y paga sólo por tomarse unas "chelas" y festejar un triunfo? ¿Le interesa realmente ver a un equipo que juegue bien y que trascienda?

Eso quizá no sea problema del aficionado, sino de la selección misma. El "tricolor" (no se porqué, pero nunca me ha convencido del todo esa palabra) es una marca que mueve muchos millones de pesos, de dólares, de aficionados, de proyectos, de opciones de trabajo, de esperanzas, de ganas de festejar y de creer que las cosas van a salir mejor. ¿Hacia dónde?

Jugando en el área más pobre del planeta, calificando fácilmente incluso cuando no se puede estar y jugar peor. ¿Hay opciones de ir para adelante?

Que no se malentienda, ni se tache de pesimismo. Que bueno que México califico. Incluso, con todo el ambiente complicado que hubo en algún momento, me da gusto que se haya revertido la situación y cómo se hizo. Habla un aficionado que pide más y que tiene la esperanza de que no se repita, en Sudáfrica o en donde sea, la historia de cada cuatro años. Y por todos los que, de alguna manera, siguen a esta selección de manera ciega y noble.

viernes, 10 de julio de 2009

Pesimismo extremo



México DF. La llamada "Ciudad de los Palacios" ha pasado ya la primera prueba de la influenza/gripe A. Tras 17 días de incertidumbre entre abril y mayo, la capital mexicana respira, por ahora, cuando el mundo sufre de angustia porque no hay una respuesta a la pandemia y sus consecuencias en el día a día.

La atención y el debate popular en México adquiere otros vientos malignos, provocados por las pasadas elecciones legislativas. El pasado vuelve, cargado de culpa e incertidumbre, porque el legendario PRI tendrá de nuevo la mayoría en el congreso. Las preguntas en el aire son continuas "¿qué hicimos para merecerlo?" "¿71 años en el poder y no aprendimos nada?". Para colmo, ver por la TV a la peor selección mexicana de fútbol de la historia ha ocasionado otros virus violentos, cargados de pesimismo: o nos morimos de gripe en cualquier momento o quedamos fuera del mundial 2010. Peor pensamiento para lo que queda del año, imposible.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Todo por buen futbol


Justo cuando parece que el "exitismo" tiende a invadir en mayor forma las canchas de futbol, faltándole al respeto al espectador con esquemas defensivos, mezquinos y mañosos, apareció el Barcelona versión 2009: Campeón Copa del Rey, liga española y Champions.

Este Barcelona es una pequeña esperanza para todos aquellos que todavía defienden el futbol amable y bien jugado, llámese "bonito", "espectacular", "lìrico" o "romántico", entre otros apelativos que se tienden a usar, ya sea para enaltercerlo o menospreciarlo.

Con la misión de llegar a territorio enemigo siendo dueño de la pelota, tocándola a ras de pasto con pulcritud, aprovechando cada centímetro del terreno de juego a lo largo y a lo ancho, y con eficacia en el manejo del ritmo de juego que sólo te lo da la técnica, el equipo de Josep Guardiola podría ser un referente para recuperar los principios y valores que hicieron del futbol el deporte espectáculo que mueve a millones de personas.

El debate parece ser trivial y universal. Jugar bien o ganar. La tendencia de asegurar el resultado en cada partido, que ha prevalecido durante los últimos tiempos, tiene que ver con meter a jugadores únicamente para defender o romper jugadas del contrario, el uso excesivo del pelotazo o pase largo, la búsqueda de la velocidad sin freno y del delantero solitario que tiene que pensar en una fracción de segundo cómo va a meter el balón a la portería. Ese ha sido el destino, convertido en método, de algunos entrenadores que viven bajo la consigna del ganar "como sea".

Puede ser cuestión de gustos y de ideas. Pero quién puede ser capaz de quitarle al futbol su identidad como juego de expresión, en donde el toque de la pelota, la emoción y la chispa el realizar un amague o gambeta y la adrenalina de ver a tu equipo como protagonista de un partido valga menos que un simple resultado.

Las tendencias se contraponen en todo el mundo. Argentina la hizo pública y especial con el menottismo vs bilardismo. Sin embargo, cada quien ha establecido su criterio futbolístico de acuerdo al resultado y a su propia experiencia. La garra, la fuerza y la determinación son virtudes innegables dentro de este deporte, pero hay ocasiones que con sólo eso no alcanza.

Barcelona demuestra el valor y la integridad de ser un gran equipo, destacando por sobre todos los demás por su forma de juego. La forma de superar al Manchester United en Roma supone la defensa de un estilo, estandarte de la cultura de un club que se preocupa por el desarrollo humano y por satisfacer a sus aficionados que hoy festejan la grandeza de ser el mejor.

Quiero creer que esos valores se pueden recuperar. Toda proporción guardada, hoy en Argentina se voltea a ver a Huracán y todos aplauden: "por lo bien que está jugando, por el trato que le da a la pelota y porque es ganador. Merece un título". Y en México, desde hace tiempo, se admira al Pachuca por ser una "institución ejemplar" y porque el equipo juega con buen toque y defiende un estilo atrevido y dinámico. "Está a otro nivel", dicen conocidos y rivales que lo han visto ganar varios títulos durante los últimos 10 años.

La euforia hoy es por ver a un Barcelona campeón de todo y aparte, espectacular. Jorge Valdano dice que en el futbol actual, los entrenadores sólo tienen la razón cuando va acompañada de los resultados. Pues bien, que la razón siga de lado de ese sentimiento que da la satisfacción y la gloria.

jueves, 14 de mayo de 2009