martes, 9 de junio de 2020
La Liga de la Cuarentena
jueves, 9 de mayo de 2019
Los pecados del Barcelona desde 2010
jueves, 3 de enero de 2019
Cuatro años sin Gustavo Cerati
domingo, 13 de mayo de 2012
Un poco de Dylan
http://arabronxstyle.com.mx/blog/dylan-el-mito-eterno/
viernes, 27 de abril de 2012
El doloroso adiós
lunes, 9 de abril de 2012
Jornada 14
De regreso
sábado, 17 de septiembre de 2011
El problema de no saber lo que se es

El América está atrapado en el limbo. Está en el olvido. Hoy sufre estar en los últimos lugares de la tabla y muchos señalan al técnico y a los directivos como los culpables, pero ¿hoy por hoy sabemos lo que es además de un mero equipo de futbol?
Los que todavía lo quieren, sienten vergüenza, enojo, molestia y hasta pena por el. Los que lo odian, ya ni lo hacen porque no hay argumentos para sostener ese sentimiento. Entonces, ¿qué es lo que ha perdido el América a través de los años?
Qué lejos están esas épocas de los sesenta, cuando el “Tigre” Emilio Azcárraga Milmo lo adquirió y con jugadores extranjeros, lo puso como el gran contrincante del campeonísimo Chivas. O en los setentas, cuando llegaron elementos de la talla del otrora leyenda Carlos Reinoso y un delantero llamado Enrique Borja. O los ochenta y noventa, la mejor etapa del club, la de los títulos, la de los caprichos, la de las polémicas, la del conjunto soberbio y prepotente.
Hoy América ha perdido memoria, porque sobre todo dentro de la cancha no sabe lo que quiere. Parece más un instrumento de poder, un método de mercadotecnia, una vía de relaciones públicas que un equipo que anime un campeonato deportivo.
Hoy las notas que los medios de comunicación le dedican parecen más de costumbre, de tiro al blanco y de venta, que por los argumentos deportivos que generan. Personajes van y vienen, pero no hay un revulsivo que lo haga ser lo que algún día fue, ni una persona que se interese realmente en recuperarlo.
Antes el dinero era factor. Hoy los “Millonetas” no existen. Antes no se escatimaban cifras para traer a este o a aquel, que bajo observación o aprobación, era digno de pertenecer al club. Hoy no hay exigencia o un estándar para traer a jugadores de calidad, y sí, nombres cuya carta vale tres pesos.
Por eso, en lugar de andar preguntando por el técnico de moda y buscando culpables, América debería rascar en lo más profundo de su pasado, ese que antes generaba miedo, odio y respeto, y que hoy no mete ni diez mil aficionados al Estadio Azteca. Y si no saben a donde van, que sus seguidores se lo recuerden. Porque del mero nombre, no se puede vivir.
domingo, 29 de mayo de 2011
Orgullo y gloria


Hay momentos en donde la vida te da y te quita cosas. Periodos de tiempo donde te arrebata la tranquilidad y te pone al límite. En esta semana he querido reír, llorar, gritar, he contenido el aliento, ya que mi enojo y mis emociones a veces rebasan la cordura y rayan en la locura. Entonces, lo que más importa se reduce a lo mínimo y las cosas pueden perder su sentido.
miércoles, 4 de mayo de 2011
Cuando el cuento terminó...

Y colorín, colorado. Terminó la maratón Barcelona vs Real Madrid. Podrán seguir las lágrimas de los merengues y decir cualquier cosa: que si los árbitros, que si la mafia que es la UEFA, que si todos están en contra. Pero a fin de cuentas, el conjunto de Chamartín perdió algo más que una semifinal de Champions, la dignidad y la clase.
jueves, 28 de abril de 2011
Dos días de Madrid

(reseña especial para TVC Deportes adaptada al blog)
Una eliminatoria de vértigo y llena de pasión futbolística rodeó durante dos dias la capital española con los dos equipos mas mediáticos de la actualidad, Real Madrid y Barcelona. Luego de un empate con sabor a poco hace apenas diez días y la conquista de la Copa del Rey por parte del conjunto merengue, el tercer capítulo del clásico español levantaba muchas expectativas sobre todo por los cruces, dimes y diretes que se profesaron los dos técnicos, José Mourinho y Joseph Guardiola. ¿Quién tiene la razón? ¿Quien es más triunfador? ¿Quién es más inteligente? Esas cuestiones llenaron los espacios de los medios de comunicación que esperaban que cada equipo luchara desde su trinchera.
Martes 26 de abril.- Real Madrid entrena en Valdebebas. José Mourinho entra a la conferencia de prensa y desata el primer explosivo , refiriéndose a Guardiola: “Yo no había conocido a alguien que criticará un acierto árbitral. No tengo pócimas para vencer al Barcelona, trabajo de manera honesta. Soy el mismo que perdió con ellos hace cinco meses. El ha empezado un nuevo grupo criticando a los silbantes. Pero el es así porque no está contento a raíz de lo que pasó en Stamford Bridge, en aquel partido ante Chelsea”.
Con la noticia de la ausencia definitiva de Andrés Iniesta, Barcelona se presenta a la práctica en el Bernabeu. Cansado de la presión y del acoso que significa la cita de Champions League, Joseph Guardiola no perdió tiempo, y en la misma sala del inmueble de Chamartín respondio de manera rasposa, las palabras de su contraparte: “Nos enfrentaremos en el campo, afuera ya me ha ganado. Le regalo su Champions particular, que la disfrute y se la lleve a casa. En esta sala él es el puto jefe, el puto amo y no quiero competir en ningún instante. Si nos ganan es porque son mejores. Pero nosotros defendemos un estilo, una manera de jugar”. La guerra estaba declaraba y efectivamente, no había más que hablar en el campo.
Miércoles 27 de abril, Estadio Santiago Bernabeu. Comienza el partido y cada uno sin salirse de su estilo. Barcelona toca y mantiene la pelota, Real Madrid a la zaga, con el multicitado trivote y con el contragolpe como su arma letal. Salvo atajadas aisladas de Casillas y Valdés, nadie se atreve a pisar el area contraria con claridad, y el frío futbolístico con el que termina el primer tiempo contrasta con la calentura que vendría minutos después.
Los jugadores de ambos equipos se enfrascan en golpes cuando van al vestidor y en la repartición se va expulsado el arquero suplente José Manuel Pinto. La amenaza está lanzada para el resto del partido.
Segundo tiempo. Luego de los roces y algunas protestas airadas, llega el escándalo. Al minuto 62, el Madrid se queda con 10 tras la expulsión de Pepe. Un molesto José Mourinho se va a la tribuna luega de una protesta al cuerpo arbitral y sonríe irónicamente viendo el acontecer del encuentro. Lo demás, fue consecuencia. Gran jugada de Ibrahim Afellay y remate de Lionel Messi para el primer gol. Otra jugada individual del argentino y el partido queda sentenciado. Dos a cero.
Los de la Casa Blanca no lo podían creer. Una vez más y con la costumbre de no perder absolutamente nada, Mourinho, genio y figura, enfrenta a la prensa y hace un nuevo ataque hacia el rival. Y las voces del Real Madrid, reflejan la frustración:
"Tienen un equipo fantástico (el Barcelona). Conozco a muchos catalanes y son gente honesta. Estoy seguro de que no les ha gustado ganar así. Porque ganar de esta forma no tiene el mismo sabor. Espero que un día Guardiola tenga la oportunidad y el placer de ganar una Champions entera, sin escándalos”.
Esa fue la historia de Madrid. Falta un capítulo más. No habrá tregua para los dos de aquí al próximo martes, pero tampoco quedarán huellas sin llenar. Estamos viviendo la consecuencia de cuatro trepidantes partidos que serán escritos en la memoria por ser el reflejo de dos estilos que se contraponen entre sí.
jueves, 21 de abril de 2011
Un Derby a la mitad

Que difícil es hablar o escribir de un tema cuando se es subjetivo. Los gustos no se discuten, las opiniones tampoco.
sábado, 16 de abril de 2011
Necaxa o la costumbre del olvido
Dos años después de aquel partido en el Azteca, la tortura y las lágrimas regresan. Esta vez no fue el hermano América. Ni siquiera San Luis. Necaxa vuelve a la Liga de Ascenso, con el orgullo herido, la cara rajada por los golpes y la caída que dejan los propios errores. viernes, 30 de abril de 2010
viernes, 1 de enero de 2010
2009 o el giro impredecible
domingo, 11 de octubre de 2009
Euforia futbolística
Pasó la tormenta, pasó el pesimismo. La selección mexicana se clasificó al Mundial de Sudáfrica y desató de nueva cuenta la fiesta de miles de aficionados que en un momento de la eliminatoria no lograban entender el paso de un equipo que no tenía ideas ni rumbo.
México está en el mundial, más apegado al estilo Javier Aguirre, con garra, con fuerza, con tamaños (por no querer decir "huevos") que al buen futbol. Pero bueno, se está calificado y eso es lo importante.
El partido de este sábado ante El Salvador en el Azteca, se sabía que México era difícil, casi imposible, que no ganara. Y eso pasó. El primer tiempo fue hasta aburrido ver como la selección hacía lo que quería, y hasta lo que no quería, con un rival sin sistema de juego y sin fuerza, siquiera para tirar una patada o intentar bajar de ritmo a un jugador.
En el segundo tiempo, México decidió cerrar la fiesta con tres goles y el lujo de ver a dos jugadores mayores de 35 años (Blanco y Palencia) lograr dos de esas anotaciones. Misión cumplida.
Me pregunto ahora, ¿qué es lo importante de ir a un mundial? ¿Qué es lo que importa a la hora que el aficionado viaja miles de kilómetros y ve a una "selección nacional"? ¿Se conforma con muy poco, y paga sólo por tomarse unas "chelas" y festejar un triunfo? ¿Le interesa realmente ver a un equipo que juegue bien y que trascienda?
Eso quizá no sea problema del aficionado, sino de la selección misma. El "tricolor" (no se porqué, pero nunca me ha convencido del todo esa palabra) es una marca que mueve muchos millones de pesos, de dólares, de aficionados, de proyectos, de opciones de trabajo, de esperanzas, de ganas de festejar y de creer que las cosas van a salir mejor. ¿Hacia dónde?
Jugando en el área más pobre del planeta, calificando fácilmente incluso cuando no se puede estar y jugar peor. ¿Hay opciones de ir para adelante?
Que no se malentienda, ni se tache de pesimismo. Que bueno que México califico. Incluso, con todo el ambiente complicado que hubo en algún momento, me da gusto que se haya revertido la situación y cómo se hizo. Habla un aficionado que pide más y que tiene la esperanza de que no se repita, en Sudáfrica o en donde sea, la historia de cada cuatro años. Y por todos los que, de alguna manera, siguen a esta selección de manera ciega y noble.
viernes, 10 de julio de 2009
Pesimismo extremo

México DF. La llamada "Ciudad de los Palacios" ha pasado ya la primera prueba de la influenza/gripe A. Tras 17 días de incertidumbre entre abril y mayo, la capital mexicana respira, por ahora, cuando el mundo sufre de angustia porque no hay una respuesta a la pandemia y sus consecuencias en el día a día.
La atención y el debate popular en México adquiere otros vientos malignos, provocados por las pasadas elecciones legislativas. El pasado vuelve, cargado de culpa e incertidumbre, porque el legendario PRI tendrá de nuevo la mayoría en el congreso. Las preguntas en el aire son continuas "¿qué hicimos para merecerlo?" "¿71 años en el poder y no aprendimos nada?". Para colmo, ver por la TV a la peor selección mexicana de fútbol de la historia ha ocasionado otros virus violentos, cargados de pesimismo: o nos morimos de gripe en cualquier momento o quedamos fuera del mundial 2010. Peor pensamiento para lo que queda del año, imposible.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Todo por buen futbol

Justo cuando parece que el "exitismo" tiende a invadir en mayor forma las canchas de futbol, faltándole al respeto al espectador con esquemas defensivos, mezquinos y mañosos, apareció el Barcelona versión 2009: Campeón Copa del Rey, liga española y Champions.
Este Barcelona es una pequeña esperanza para todos aquellos que todavía defienden el futbol amable y bien jugado, llámese "bonito", "espectacular", "lìrico" o "romántico", entre otros apelativos que se tienden a usar, ya sea para enaltercerlo o menospreciarlo.
Con la misión de llegar a territorio enemigo siendo dueño de la pelota, tocándola a ras de pasto con pulcritud, aprovechando cada centímetro del terreno de juego a lo largo y a lo ancho, y con eficacia en el manejo del ritmo de juego que sólo te lo da la técnica, el equipo de Josep Guardiola podría ser un referente para recuperar los principios y valores que hicieron del futbol el deporte espectáculo que mueve a millones de personas.
El debate parece ser trivial y universal. Jugar bien o ganar. La tendencia de asegurar el resultado en cada partido, que ha prevalecido durante los últimos tiempos, tiene que ver con meter a jugadores únicamente para defender o romper jugadas del contrario, el uso excesivo del pelotazo o pase largo, la búsqueda de la velocidad sin freno y del delantero solitario que tiene que pensar en una fracción de segundo cómo va a meter el balón a la portería. Ese ha sido el destino, convertido en método, de algunos entrenadores que viven bajo la consigna del ganar "como sea".
Puede ser cuestión de gustos y de ideas. Pero quién puede ser capaz de quitarle al futbol su identidad como juego de expresión, en donde el toque de la pelota, la emoción y la chispa el realizar un amague o gambeta y la adrenalina de ver a tu equipo como protagonista de un partido valga menos que un simple resultado.
Las tendencias se contraponen en todo el mundo. Argentina la hizo pública y especial con el menottismo vs bilardismo. Sin embargo, cada quien ha establecido su criterio futbolístico de acuerdo al resultado y a su propia experiencia. La garra, la fuerza y la determinación son virtudes innegables dentro de este deporte, pero hay ocasiones que con sólo eso no alcanza.
Barcelona demuestra el valor y la integridad de ser un gran equipo, destacando por sobre todos los demás por su forma de juego. La forma de superar al Manchester United en Roma supone la defensa de un estilo, estandarte de la cultura de un club que se preocupa por el desarrollo humano y por satisfacer a sus aficionados que hoy festejan la grandeza de ser el mejor.
Quiero creer que esos valores se pueden recuperar. Toda proporción guardada, hoy en Argentina se voltea a ver a Huracán y todos aplauden: "por lo bien que está jugando, por el trato que le da a la pelota y porque es ganador. Merece un título". Y en México, desde hace tiempo, se admira al Pachuca por ser una "institución ejemplar" y porque el equipo juega con buen toque y defiende un estilo atrevido y dinámico. "Está a otro nivel", dicen conocidos y rivales que lo han visto ganar varios títulos durante los últimos 10 años.
La euforia hoy es por ver a un Barcelona campeón de todo y aparte, espectacular. Jorge Valdano dice que en el futbol actual, los entrenadores sólo tienen la razón cuando va acompañada de los resultados. Pues bien, que la razón siga de lado de ese sentimiento que da la satisfacción y la gloria.





